DIA DEL DOCENTE

Más información en (San José de Calasanz – pdf)

CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL MAESTRO
27 DE NOVIEMBRE

El motivo de la celebración del Día del Maestro

En esta fecha recordamos a una persona cercana para nosotros, un pedagogo español, San José de Calasanz.
Su fiesta se celebra en la Iglesia el 24 de agosto, hace años el 27 de agosto, pero como caía en verano, se trasladó para su celebración educativa al 27 de noviembre.  Esta, ha sido una buena forma de conservar el recuerdo de este ilustre español, que ante todo fue un hombre de escuela y de Dios.
Este Día del Maestro es un buen motivo no solo para “rendir homenaje” a los Maestros y Maestras, sino para dar gracias a la Vida, a Dios, a S. José de Calasanz, por la labor encomendada, por nuestra vocación educativa, por sentirnos colaboradores en el plan de perfeccionamiento, cultivo y mejora de la Creación de Dios, a través de algo tan fundamental como es la educación de niños y jóvenes…  la EDUCACIÓN con mayúscula.

Recordando a San José de Calasanz

Sólo unas líneas de este hombre que dedicó toda su vida, a la tarea educativa.

La vida de Calasanz fue larga y hermosa  desde cualquier punto que se la mire. Nació en Peralta de la Sal (Huesca) en 1557. Su padre era herrero y alcalde de su pueblo. Estudió en Estadilla, en Lérida, Valencia y Alcalá. En 1583 se ordenó sacerdote, trabajando los primeros años en Barbastro y Seo de Urgell. A los 35 años, con aspiraciones de “carrera eclesiástica” marchó a Roma; pero pronto se dio cuenta de que había algo más importante que escalar posiciones. Allí sufrió lo que hoy llamaríamos una “crisis de identidad” y pronto, en 1597, comenzó a trabajar en el barrio marginal del Trastévere donde abrió lo que podríamos denominar “la primera escuela popular y gratuita de Europa”.
Calasanz dividió el estudio de forma sistemática y por ciclos y dio suma importancia a la formación moral y cristiana desde la más tierna infancia, no en vano desde el inicio fue su lema: “piedad y letras”.
 Pronto se le unieron otros para dedicarse a la educación de aquellos muchachos pobres de Roma. Funda la Orden de las Escuelas Pías (escolapios) y hasta su muerte, en 1648, a los 91 años, se dedicó por entero y con todas sus energías a la educación de los niños más pobres. Por ello en Roma, José de Calasanz pudo decir con pleno convencimiento y certeza interior “En los niños he encontrado la mejor manera de servir a Dios y no lo dejaré por nada del mundo”