CARNAVAL

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HISTORIA DEL CARNAVAL

 ORÍGENES DE UNA TRADICIÓN…

El origen más antiguo del Carnaval data de la antigua Babilonia hace 4.000 años, pero poco se sabe de cómo era esa celebración. Más seguro es el antecedente que vincula esta fiesta con “Las Purulliyas” o celebración de la primavera de los Hititas, pueblo guerrero y sabio que habitó en Turquía. Los ritos de la llegada de la estación de las flores y el amor se extendieron por todo el mediterráneo.

Los egipcios tenían una fiesta en honor del Buey Apis, intermediario entre Ptaht, el dios creador, y sus fieles. El toro Apis era una divinidad masculina, símbolo de la virilidad, que contenía el espíritu del señor de la creación Ptaht. En la ciudad de Menphis se celebraba, con la incipiente primavera, un ritual de adoración al toro sagrado de oro puro, Apis, ídolo que era adornado con guirnaldas de flores y se le hacían ofrendas de trigo y frutos, ya que simbolizaba la fertilidad de la tierra y era un dios fálico relacionado con la procreación.

Un significado muy similar tenían, para los antiguos griegos, las celebraciones denominadas “Dionisíacas”, en honor del dios del vino, Dionisos, Baco para los romanos. Dionisos era hijo ilegítimo de Zeus y de Sémele, la hija de Cadmo, rey de Tebas. Tras la muerte de su madre, por orden de la celosa Hera, esposa legítima del rey del Olimpo, el pequeño dios se crió como si fuera una niña.

Digamos que es el primer antecedente en la historia de los travestís actuales o de los hombres que se disfrazan de mujer en nuestro carnaval. En las fiestas consagradas en su honor se bebía vino hasta perder la conciencia y “Las Bacantes”, mujeres que participaban en los ritos orgiásticos en honor al dios de la vid, se entregaban a todo género de vicios y excesos.

Pero, probablemente, el origen más claro de la fiesta de Don Carnal estuvo en Roma, concretamente en los rituales en honor de dos dioses: Baco (Dionisos en versión latina) y Saturno, el dios de los infiernos. Nos ocuparemos de dos celebraciones concretamente: “Las Matronalias” y “Las Saturnalias”. En las primeras, se honraba a Bona Dea, la diosa de las mujeres. Era un tiempo sagrado, en el que invertía el orden social y las féminas mandaban sobre los hombres, incluso podían tomar la iniciativa en el plano sexual sin limitación alguna y sin que les ocurriera nada. En las segundas, se honraba al dios Saturno, y, en este caso, lo que se alteraba era el orden social. Los esclavos pasaban a ser los amos y éstos tenían que servirles. Se comía y se bebía sin freno y se podía decir con toda libertad lo que el resto del año se callaba.

El Carnaval “Cristiano”

La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.

Se supone que el término carnaval proviene del latín medieval “carnelevarium”, que significaba “quitar la carne” y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.

Hay países en que se comienza la celebración del carnaval en distintas fechas, como en algunos lugares de Alemania en que se inicia el 11 del11 alas 11 horas 11 minutos. O los hay que lo comienzan no bien termina la Epifanía, el 6 de enero.

En otros lugares es tradicional comenzar el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, y lo denominan Jueves Graso, como sucede en Italia.

En ciertos países en que el Carnaval está muy arraigado como celebración popular, y ya alejada de su significado religioso, alargan los festejos a los fines de semana del mes de febrero y a veces el primer fin de semana de marzo.

El Carnaval en la Edad Media y en los Tiempos de la Colonia

En la Edad media, tan inflexible en los ayunos, abstinencias y cuaresmas, y con persecuciones a quienes no respetaban las normas religiosas, sin embargo, renació el carnaval y se continuó la tradición hasta la actualidad en muchos lugares del mundo. En esta época, se celebraba con juegos, banquetes, bailes y diversiones en general, con mucha comida y mucha bebida, con el objeto de enfrentar la abstinencia con el cuerpo bien fortalecido y preparado.

En la España de la época de la Conquista y la Colonia ya era costumbre durante el reinado de los Reyes Católicos disfrazarse en determinados días con el fin de gastar bromas en los lugares públicos. Más tarde, en 1523, Carlos I dictó una ley prohibiendo las máscaras y enmascarados. Del mismo modo, Felipe II también llevó a cabo una prohibición sobre máscaras. Fue Felipe IV, quien restauró el esplendor de las máscaras.

El Carnaval en los Tiempos Modernos

Hoy en día, hay lugares célebres por sus festejos tradicionales y espectaculares, que atraen al turista y al amante de las costumbres de cada sitio, como lo son el Carnaval de Río, el de Santa Cruz de Tenerife, el de Oruro en Bolivia, el de Corrientes en Argentina y el de República Dominicana, con sus distintas expresiones, desde el Vegano hasta el de Santo Domingo.

Se celebra en los distintos lugares de formas similares, pues siempre se presencian desfiles de carrozas, comparsas formadas por grupos de máscaras o bailarines vestidos con un mismo estilo que caracteriza a cada una de ellas, máscaras representando distintos personajes reales o alegóricos, así como bailes de disfraces y diversión con cotillón, típico de esta fecha.

En algunos lugares se estila que las máscaras persigan a los paseantes con vejigas que se utilizan para asustar, dar golpes no demasiado fuertes, o hacer reír; en otros lugares es típico el uso de serpentinas, papel picado, espuma molesta, y hasta mojar con agua, en pomos, globos y recipientes.